Circulación
Piernas cansadas e hinchadas al final del día: qué mirar
Es una de las quejas más repetidas en consulta y una de las que más se normaliza. Que sea frecuente no significa que no se pueda hacer nada.
Rosina Touriñán3 min de lectura
Llegar a las siete de la tarde con las piernas pesadas, el calcetín marcado y ganas de subir los pies al sofá le pasa a mucha gente. Tanta, que casi nadie lo consulta. Y sin embargo detrás hay mecanismos concretos, algunos muy modificables.
Por qué pasa
La sangre baja a las piernas por gravedad sin esfuerzo. Subir es lo difícil. Para volver al corazón depende sobre todo de dos cosas: unas válvulas dentro de las venas que impiden que la sangre retroceda, y la contracción de los músculos de la pantorrilla, que actúa como una bomba cada vez que das un paso.
Si pasas ocho horas sentada o de pie sin moverte, esa bomba no se activa. La sangre y el líquido se acumulan en el tejido, y eso es exactamente la sensación de pesadez y la hinchazón que ves al quitarte el zapato.
Lo que lo empeora
- Estar muchas horas en la misma posición, sentada o de pie.
- El calor, que dilata los vasos y agrava la sensación en verano.
- El sobrepeso y el sedentarismo, que reducen la eficacia de la bomba muscular.
- Algunos anticonceptivos y tratamientos hormonales.
- Los cambios hormonales del ciclo y del embarazo.
- La herencia: si tu madre tuvo varices, tienes más papeletas.
Cuándo hay que ir al médico y no al fisioterapeuta
También conviene que te vea un médico si la hinchazón es constante y no cede por la noche, si aparecen úlceras o cambios de color en la piel del tobillo, o si va acompañada de falta de aire, porque la hinchazón de piernas puede tener origen cardiaco, renal o hepático.
Lo que sí funciona en el día a día
- Caminar. Treinta minutos diarios hacen más que cualquier crema.
- Levantarte cada hora si trabajas sentada, aunque sea un minuto.
- Los elevadores de talón: de pie, subir y bajar los talones veinte veces. Se puede hacer en la cocina y activa la bomba de la pantorrilla directamente.
- Elevar las piernas por encima del corazón al final del día, quince minutos.
- Terminar la ducha con agua fría de rodillas para abajo.
- Medias de compresión si te las ha indicado un profesional, con la talla y la presión correctas.
Qué añade la consulta
En fisioterapia se trabaja el drenaje, la movilidad del tobillo, que muchas veces está más rígida de lo que la persona cree, y la fuerza de la pantorrilla. Y sobre todo se busca la causa concreta en tu caso, que no siempre es la que parece: a veces lo que hay detrás es una cadera que no se mueve bien o un patrón de marcha que no usa el pie entero.
Cuando el problema tiene un componente claro de riego, hay herramientas específicas que trabajan sobre la microcirculación y que pueden acompañar al trabajo manual y al ejercicio. Siempre como complemento, nunca en lugar de moverse.
