BEMER
Un mes con un BEMER en casa: cómo es
La gente pregunta mucho por el aparato y poco por lo que de verdad decide el resultado, que es si vas a usarlo. Te cuento cómo es el día a día.
Rosina Touriñán3 min de lectura
El alquiler es cosa mía, no del fabricante, así que esto te lo puedo contar con detalle. Y lo cuento porque la pregunta que importa antes de gastarse un dineral no es «cómo funciona», es «voy a ser capaz de usarlo».
Qué llega a tu casa
El equipo de control y la colchoneta, que es lo que se usa el noventa por ciento del tiempo. Según el caso, algún aplicador para una zona concreta. La colchoneta se extiende sobre la cama o sobre el sofá; no hace falta montar nada ni tener una habitación dedicada.
La puesta en marcha la hago yo. No te dejo una caja y un manual: te enseño a usarlo, dejamos programada la pauta y te doy mi WhatsApp para las dudas de la primera semana, que siempre las hay.
El día a día real
Ocho minutos por aplicación, normalmente dos veces al día. Eso es todo. Lo difícil no es el tiempo, es el hábito, así que el truco es engancharlo a algo que ya hagas: al levantarte antes del café, y al acostarte antes de dormir. Quien se lo plantea como «cuando pueda» acaba haciéndolo tres veces por semana y luego dice que no le ha servido.
Dieciséis minutos al día. Si al leer esto ya estás pensando que no vas a encontrarlos, esa es tu respuesta y te acabas de ahorrar mucho dinero.
Qué suele pasar por semanas
Te lo digo como observación de lo que me cuenta la gente, no como promesa de nada.
- Primera semana: lo más habitual es no notar nada. Alguna persona nota más sueño o más sed. Es la semana en la que más gente abandona.
- Segunda y tercera: si algo se mueve, suele empezar por el descanso o por la sensación de pesadez en las piernas, no por el dolor.
- Cuarta: es cuando de verdad se puede valorar. Ni antes.
Y hay gente que llega a la cuarta semana y no ha notado nada. Pasa, y no es poco frecuente. Es información valiosa: has salido de dudas por el precio de un alquiler en lugar del de un equipo.
Cómo saber si te ha servido
Con esto insisto siempre: antes de empezar, apunta dos o tres cosas concretas que quieras que mejoren y ponles un número del uno al diez. Cuántas veces te despiertas. Cómo llegas a las siete de la tarde. Lo frías que tienes las manos. Al acabar el mes, vuelve a puntuarlo.
Sin ese antes escrito, al final del mes la memoria te juega malas pasadas en los dos sentidos: hay quien jura que ha cambiado todo y quien no recuerda lo mal que estaba.
Y si decides comprarlo
Las condiciones del alquiler las pactamos tú y yo, y si después compras te descuento lo pagado. Eso lo dejo por escrito antes de empezar, no de palabra. Pregúntamelo al principio y no al final.
