TESTIMONIOS

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Pau Fernández

Soy Pau, estudiante universitario, entrenador de dos equipos de fútbol (benjamines e infantiles) y jugador juvenil de fútbol del CP de Sarrià.

 

Empecé a usar Bemer con 16 años porque mi madre me lo recomendó. No tenía ningún problema de salud pero me dijo que me iría muy bien para recuperarme después de hacer deporte. Cuando terminaba los entrenamientos y los partidos solía tener agujetas, algunas veces estaba “tieso” (musculatura cargada), después de algún partido había tenido algún tirón o golpe, nada de importancia pero si molestias.

 

Desde que empecé a usar Bemer noté un gran cambio en mi estado físico y mental, tanto antes como después de practicar deporte.

Físicamente porque todas esas molestias citadas anteriormente desaparecieron. Noté también que aguantaba mucho mejor los 90 minutos del partido, teniendo más resistencia y aumentando mi rendimiento duran el match; incluso doblaba partidos el mismo fin de semana si mi club lo requería sin angustia ni pagar factura física después.

Mentalmente afrontaba los partidos con un enfoque totalmente distinto (más positivo), hasta el punto que si no me ponía la Bemer notaba una bajada de mi rendimiento en el terreno de juego.

 

Suelo tener pocas lesiones, pero con Bemer aún me siento más fuerte y preparado; cuando mis compañeros de equipo tienen algún percance de Salud, vienen a casa a ponerse la Bemer para recuperarse antes de dicha lesión.

 

Ahora me pongo la Terapia Físico Vascular BEMER cada día y evidentemente antes y después de cada entreno y partido. Antes para preparar mi cuerpo y musculatura para el esfuerzo físico que realizaré. Y después para relajar y ayudar a eliminar las toxinas propias de realizar deporte.

Entre mis amigos y compañeros cuando tienen algún dolor o lesión ya se rifan quien va a venir a ponerse la Bemer.

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Inma Manera

Mi nombre es Inma Manera y tengo 56 años.

Soy farmacéutica de profesión y titular de farmacia comunitaria.

Considero que aun no teniendo ningún problema de salud aparatoso si refería con frecuencia un dolor leve en mi tobillo derecho, posiblemente secundario a una rotura con intervención quirúrgica hace ya unos años; en términos médicos el diagnóstico es una artrosis post traumática en dicho tobillo.

A menudo también sentía un poco de estrés, algo habitual en la vida del autónomo. En verano, las piernas se me hinchaban ligeramente al final de la jornada y, en algunas ocasiones, sentía cansancio, principalmente en primavera.


Al conocer la terapia físico vascular Bemer pensé que sería una excelente forma de eliminar mi riesgo cardiovascular, que, aunque en teoría no debía preocuparme, pienso que es en sí mismo una razón de peso para ser usuario de la misma.


Al poco de iniciar la terapia mejoré en todo lo tangible alcanzando un estado lo más parecido al "silencio de los órganos".
Ya no siento esa molestia en el peroné, disfruto de una mejora notable en la circulación de retorno, más energía vital, más rendimiento intelectual y menos estrés con una mejor calidad de sueño.


Aunque mi experiencia no sea espectacular puedo decir que entre mis clientes cuento con grandes testimonios, con mejoras en procesos que la alopatía no solventaba.


En conclusión mi sugerencia es que ponga un Bemer en su vida. Tendrá más energía, se recuperará mejor tras el ejercicio, eliminará tóxicos y sentirá bienestar a todos los niveles, además de tener la oportunidad de conocer y querer a nuestra Rosina Touriñan.

Gracias y Saludos cordiales desde Palma.

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Rosendo Touriñan

Buenos días,

Me llamo Rosendo Touriñan Morist, nacido el 5 de Enero de 1950.

Quiero dejar constancia de lo que seguidamente voy a reflejar, siendo totalmente cierto en cuanto a mi se refiere y doy fe de ello.

 

En primer lugar, quiero dar las gracias a la terapia BEMER puesto que a mí me ha devuelto la vida; puntualizaré, estoy intervenido quirúrgicamente de ambas caderas con sustitución de rótulas superiores (cabeza de fémur), conjunto derecho e izquierdo.

 

El lado izquierdo fue impecable desde el primer momento, sin ningún tipo de problema; a los dos meses andaba perfectamente sin ayuda asistida, ni muletas o bastón de ningún tipo, habiendo desaparecido todo vestigio de dolor o molestia.

 

A los dos meses, visto el éxito de la intervención anterior, decidimos operar la segunda cadera con un devastador desgaste también. Aquí es cuando empieza el calvario.

 

Me operan una, dos y hasta tres veces de la misma cadera obteniendo como resultado siempre al poco tiempo mucho dolor y cada vez mas incapacidad para realizar la actividad diaria. En la última operación el traumatólogo decide hacer un cultivo y determinaron que tenía una bacteria que estaba entre vástago y hueso, provocando un aflojamiento de la prótesis y un dolor extremo.

 

Vista la situación, después de ocho años de mucho sufrimiento, conocimos BEMER y decidimos comprarla ya que teníamos antecedentes positivos de su eficiencia.

Al cabo de 15 días ya noté una mejora con la disminución del dolor e incluso cojeaba menos. Paulatinamente seguí notando una gran mejoría, hasta que llegó a desaparecer el dolor. El traumatólogo no se lo podía creer, pero la evidencia sigue estando presente, con movilidad más que óptima, sin ayudas de ningún tipo; siendo así, hasta el punto, que actualmente todos los días ando entre 3 y 5 km e incluso los domingos salimos con unos amigos a hacer excursiones de unos 15-20 km de media, con la particularidad además que tengo 70 años de paso y peso más de 90 kg (no soy peso pluma precisamente).

 

Antes de usar la terapia BEMER tenía un dolor intenso en el interior del hueso el cual me imposibilitaba andar. Estaba físicamente muy limitado, psíquicamente hundido profundamente, a niveles de desesperación.

Después de usar BEMER he recuperado la movilidad física y ha sido el fin del dolor cómo lo conocía, recuperando totalmente la autoestima y desapareciendo la depresión.

 

Ahora me siento divinamente, siguiendo todos los días sin excepción la terapia BEMER ya que si, por alguna cuestión, dejo de usarla vuelve el reconocido dolor a sacar la cabeza. Soy la persona dinámica que era  y Gracias a BEMER vivo mi vida cada día dignamente, disfruto de lo que realmente tiene valor sentimental y soy menos cascarrabias.

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