Soy Rosina Touriñan y soy fisioterapeuta, pero no muy convencional. Trato a la gente sobre todo desde un punto que hoy en día falta. Lo escucho. Escucho al paciente para ayudarle no sólo a mejorar su estado en el que me viene, sino a detectar la causa de ese problema. Todo malestar tiene un desencandenante emocional y mi especialidad es ayudar al paciente a encontrarle.